¿Qué son y cómo se producen los quistes ováricos?

Los quistes ováricos son pequeñas bolsas de fluidos que se forman al interior de los ovarios y pueden provocar dolor, molestias y complicaciones.

Ante la presencia de quistes ováricos, antes de indagar sobre los tratamientos a seguir, se debe dar claridad sobre qué son y cuáles son sus causas, pues es común que en el tema de los quistes ováricos se den diagnósticos erróneos.

 

¿Qué son los quistes ováricos?

 

Los quistes ováricos son bolsas de líquido que se forman al interior o exterior de los ovarios. Los más comunes son los llamados quistes funcionales, que aparecen dentro del ciclo menstrual y se segmentan en quistes foliculares y quistes de cuerpo lúteo.

Los quistes foliculares se dan cuando los folículos ováricos (globos de agua donde se desarrolla el óvulo) presentan problemas y no se abren para expulsar el óvulo, conservando el líquido en su interior y creciendo. Cualquier folículo ovárico con un diámetro superior a los dos centímetros es catalogado como un quiste ovárico.

Por su parte, los quistes de cuerpo lúteo son aquellos que se forman del folículo roto luego de que este ha expulsado el óvulo, en esta etapa se producen grandes cantidades de estrógenos y progesterona y el cuerpo lúteo (folículo roto) no se reabsorbe y acumula fluido y sangre convirtiéndose en un quiste, el cual puede alcanzar hasta 4 centímetros de diámetro y ser doloroso.

Otro tipo de quistes son los denominados quistes complejos, que se producen fuera del ciclo menstrual y varían en tamaño y aspecto, llegando a ser mucho más grandes, con un aspecto irregular y contenido sólido. Este tipo de quiste debe ser evaluado con mayor detenimiento por el médico especialista.

 

Síntomas de los quistes ováricos

La mayoría de los quistes ováricos son asintomáticos y su detección está ligada a controles ginecológicos rutinarios. Sin embargo, en algunos casos pueden presentarse síntomas como: inflamación en el abdomen, períodos menstruales irregulares (abundantes, escasos o ausentes), aumento de peso, dolor en las relaciones sexuales y dolor constante en la zona pélvica.

Ante la presencia de estos síntomas la recomendación es consultar con el médico especialista para que mediante las pruebas pertinentes confirme o descarte la presencia de quistes ováricos y determine el tratamiento a seguir.

 

Causas

Todas las mujeres en edad fértil son propensas a desarrollar quistes ováricos en algún momento de sus vidas.  El origen de los quistes es muy variado y depende del tipo de quiste que se forma, los más comunes, los quistes funcionales, por lo general responde a trastornos hormonales.

 

Cómo identificarlos con una ecografía pélvica y el tratamiento

La mayoría de los quistes ováricos, los quistes funcionales, son benignos, no cancerosos y tienden a desaparecer por si solos incluso sin ser detectados. No obstante, una vez que el médico especialista ha identificado la presencia de quistes ováricos procederá con la realización de una ecografía pélvica ginecológica para conocer la cantidad, ubicación exacta y tamaño de los quistes.

En la mayoría de los casos el tratamiento para quistes pequeños es expectante, esto significa que se hace un seguimiento por alrededor de tres meses a los quistes identificados para ver si en ese tiempo se reabsorben por si solos o si se requiere otro tratamiento.

Entre los tratamientos más comunes se encuentran los anticonceptivos orales, cuya función es regular el ciclo menstrual para controlar la ovulación y contrarrestar algunos de los síntomas de los quistes ováricos, como los periodos irregulares y los cólicos menstruales.

Cuando los quistes son de mayor tamaño, no desaparecen con los anticonceptivos y se tiene certeza de su benignidad se opta por la punción de quistes ováricos también conocido como aspiración de quistes de ovario. Este es un procedimiento guiado por ecografía en el cual se introduce una aguja a través del abdomen o por la vagina, y con la precisión de la imagen ecográfica se localizan los quistes ováricos y se procede a la extracción del líquido hasta que el quiste desaparezca de la imagen ecográfica. Una vez finalizada la aspiración, el líquido extraído debe ser enviado para estudio anatomopatológico.

Cuando los quistes ováricos son complejos otra opción de tratamiento es la intervención quirúrgica. En este caso según las condiciones específicas de cada paciente se puede realizar una cirugía por laparotomía, en la cual se abren las paredes abdominales a modo de cesárea, o una cirugía con laparoscopia, con una pequeña incisión en el abdomen.

Cabe agregar que, independientemente del tratamiento seleccionado, el éxito de los tratamientos depende de la exactitud en el diagnóstico, el cual está estrechamente relacionado con los chequeos ginecológicos de revisión y prevención.

 

 

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