¿Cómo puede afectar el estrés en el embarazo?

Aunque el estrés es una respuesta natural del ser humano, el estrés en el embarazo debe evitarse para garantizar la estabilidad de la mamá y el bebé.

El embarazo es una etapa de múltiples cambios psicológicos, hormonales y físicos en el cual es normal sentir tensión y preocupación. Estos estados pueden llevar a que la madre desarrolle lo que comúnmente se conoce como estrés gestacional o estrés en el embarazo.

El estrés en el embarazo no es diferente del estrés común o agudo, el cual se define como una respuesta defensiva del organismo ante las situaciones que el individuo considera amenazantes y ante las cuales debe adaptarse. Sin embargo, según su duración el estrés puede ser catalogado en tres tipos: estrés agudo, estrés episódico y estrés crónico, los cuales pueden llegar a poner en mayor o menor riesgo la estabilidad y salud de la madre y el bebé.

El estrés agudo es aquel que se presenta ante una situación puntual del pasado o futuro cercanos. En el caso de las mujeres embarazadas este tipo de estrés puede presentarse ante una cita con el ginecobstetra o durante la espera de los resultados de un examen para determinar si el desarrollo del bebé evoluciona de forma adecuada. Este tipo de estrés es el más común y por su corta duración no representa un mayor peligro para la integridad física y psicológica de quien lo padece. Sus síntomas van desde dolores musculares, de espalda, cuello y hombros, hasta problemas estomacales y dolores de cabeza.

Este es un tipo de estrés momentáneo que puede aliviarse con cortos periodos de descanso y meditación.

Cuando el estrés agudo se convierte en una respuesta constante se cataloga como estrés episódico, el cual se presenta con regularidad en personas con estilos de vida desordenados y con una carga excesiva de responsabilidades. Cuando el estrés en el embarazo se cataloga como episódico las mujeres se presentan mucho más irritables y nerviosas, sus miedos con relación al embarazo y la salud del bebé son mucho más frecuentes, lo que puede llevarlas a padecer problemas cardíacos, hipertensión o migraña.

Estos padecimientos pueden comprometer el bienestar del bebé, por lo que es la importante que la mujer con este tipo de estrés busque ayuda y comparta sus miedos y la carga que tiene sobre los hombros con su pareja y su familia.

El estrés crónico por su parte es un tipo de estrés que responde a difíciles situaciones de vida, como por ejemplo: la muerte de un ser querido, un desastre natural, la pobreza extrema, el maltrato o la guerra. En estos casos las personas están en un estado permanente de alarma lo que inhibe su capacidad de encontrar soluciones y conlleva a la depresión. Muchos expertos coinciden en que las mujeres embarazas diagnosticadas con estrés crónico son más propensas a tener aborto espontáneo, partos prematuros, bebés con bajo peso y embarazos con muerte fetal.

Además, el estrés prolongado puede debilitar el sistema inmunitario haciendo a las mujeres embarazas mucho más susceptibles a infecciones de las vías urinarias.

El estrés en el embarazo cuando es prolongado (episódico y crónico) puede llegar a ser riesgoso para la madre y el bebé, puesto que el organismo responde liberando altas cantidades de adrenalina, noradrenalina y cortisol, las cuales son trasmitidas por el torrente sanguíneo al feto y puede influir en el crecimiento y desarrollo del bebé.

También, existen estudios que indican que el estrés en el embarazo aumenta el riesgo de que los niños desarrollen hiperactividad, problemas de comportamiento y depresión infantil, entre los 4 y los 7 años de edad.

Por todas estas razones los profesionales recomiendan que las mujeres embarazadas lleven una vida lo más tranquila posible y aprenden a identificar los factores que aumentan su ansiedad y les producen periodos de estrés, para así saber cómo actuar y contrarrestar sus síntomas.

 

Formas para contrarrestar el estrés en el embarazo 

El estrés es una respuesta de supervivencia natural del organismo, por lo que no puede ni debe ser controlado por completo.

Sin embargo, las mujeres embarazadas pueden minimizar los riegos del estrés al seguir algunas recomendaciones básicas como: descansar cada que lo consideren necesario, realizar rutinas de ejercicio y actividad física como caminar y nadar, tener una alimentación adecuada, meditar y estar en ambientes tranquilos, comunicar sus inseguridades y miedos y establecer rutinas que las ayuden a prepararse para la vida que llevarán luego del nacimiento del bebé.

 

 

Conoce más sobre este y otros temas en www.medicinafetal.com.co y síguenos en Facebook en @medicina.fetal

CONTÁCTANOS

Medicina Fetal SAS

Solicita Cita