Cuando una mujer asiste a su control prenatal, suele pensar en escuchar el corazón de su bebé, conocer cómo está creciendo o resolver algunas dudas propias del embarazo.
Y aunque todo esto forma parte de la consulta, el control prenatal representa mucho más que eso.
Es un espacio de acompañamiento continuo donde se evalúa la salud de la madre y del bebé, se identifican factores de riesgo, se resuelven inquietudes y se brinda orientación para cada etapa de la gestación.
Cada embarazo es diferente.
Por eso, los controles periódicos permiten realizar un seguimiento personalizado que ayuda a comprender cómo evoluciona cada proceso y qué cuidados pueden ser necesarios en cada momento.