Perfil biofísico fetal, un examen para evaluar el bienestar del bebé

 

En el tercer trimestre del embarazo el bienestar y las condiciones intrauterinas del bebé son examinadas con una ecografía en el perfil biofísico fetal.

Una de las mayores preocupaciones de los médicos y de las futuras madres en la última etapa del embarazo, es decir el tercer trimestre de gestación, es que el bebé reciba la suficiente cantidad de oxígeno para que su desarrollo continúe de manera adecuada hasta el día del parto. Este aspecto puede ser evaluado por un médico especialista a través de una ecografía, con la cual se realiza un perfil biofísico fetal que mide las condiciones de bienestar del bebé dentro del útero. Con este estudio, cuya realización se recomienda cuando se detecta una disminución en los movimientos del bebé, el especialista puede medir de forma indirecta las reservas de oxígeno con las que cuenta el feto al interior del útero materno. El perfil biofísico fetal es un examen que se realiza en la práctica obstétrica desde 1980, consiste en el estudio de algunas variables biofísicas del feto observadas a través de la ecografía y la vigilancia electrónica de los latidos cardíacos fetales durante aproximadamente 30 minutos de observación. Los parámetros que se tienen en cuenta en la realización del perfil biofísico fetal son: el movimiento fetal, la postura y tono muscular fetal, los movimientos respiratorios fetales, el volumen del líquido amniótico y las variantes obtenidas con la frecuencia cardíaca y los movimientos fetales. Cualquier alteración en estos parámetros pueden indicarle al médico tratante que existe sufrimiento fetal, agudo o crónico, que compromete la estabilidad y el adecuado desarrollo del bebé hasta el término de su etapa gestacional. Algunos de los criterios para recomendar la realización de un perfil biofísico fetal son los cabios en la altura uterino (la madre deja de ganar peso y volumen), lo que hacen pensar en una detención en el crecimiento del feto. También se sospecha de sufrimiento fetal ante las variaciones en la frecuencia cardíaca del bebé y la disminución de sus movimientos al interior del útero. Aunque este estudio se indica principalmente ante la disminución de los movimientos fetales, al sospechar bajos niveles de oxígeno, también es recomendado para monitorear embarazos catalogados como de alto riesgo, por ejemplo en casos de embarazos múltiples o ante la presencia de bajos niveles de líquido amniótico, presión arterial alta (preclamsia), diabetes gestacional, embarazos prolongado con más de 42 semanas de gestación o ante la detección de un feto con bajo peso y lento desarrollo prenatal.

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