Mamás y bebés felices: la importancia del cuidado prenatal

 

Con el cuidado prenatal se está al tanto durante toda la etapa de gestación de la salud de la madre y el bebé.

Una vez se confirma el embarazo, las mujeres en estado gestacional debe tener un cuidado prenatal, el cual consiste en una serie de recomendaciones, exámenes y consultas médicas para prevenir problemas en su salud y la de su bebé. Con los cuidados prenatales se pueden identificar problemas en el bebé cuando aún está en el útero materno, además permite detectar infecciones que pueden acarrear diferentes complicaciones entre las que se encuentra el nacimiento prematuro.Los cuidados deben iniciar desde la sospecha del embarazo evitando el consumo de licor, pues los estudios han demostrado que este logra traspasar la placenta llegando por el cordón umbilical al bebé y pude provocar, en el peor de los casos, abortos espontáneos y nacimientos con bebé muerto. Además, se debe evitar fumar y estar expuesto al humo del cigarrillo, cuya consecuencia en el embarazo es la reducción del oxígeno que le llega al bebé. En general se recomiendan al menos cinco consultas médicas durante el embarazo. En la primera cita, el médico confirmará el embarazo con una prueba de sangre y una ecografía pélvica, en la cual además de confirmar la presencia del embrión, descartar hematomas y embarazos ectópicos, se determinará el tiempo del embarazo, se evaluará la distancia entre el saco gestacional y el orificio del cuello uterino y hará una valoración de los órganos genitales internos y externos de la madre. La ecografía pélvica puede confirmar un embarazo desde la quinta semana de gestación. En esta etapa, el cuidado prenatal también contempla la toma de suplementos como hierro y ácido fólico, este último reduce el riesgo de que el bebé nazca con defectos serios de médula espinal, espina dorsal y cerebro; defectos que pueden ocurrir durante los primeros días del embarazo, incluso antes de que una mujer tenga conocimiento de su estado, de allí que los médicos recomienden el consumo de ácido fólico a todas las mujeres en edad fértil a través de alimentos ricos en vitamina B. La segunda ecografía se realiza entre la semana 11 y 14 de gestación, en esta se hace la prueba de translucencia fetal con la cual se descarta la presencia del síndrome de Down y otras anomalías cromosómicas. Después del cuarto mes de gestación, pasadas las 16 semanas, para evitar la disminución del riego sanguíneo y el oxígeno al bebé se recomienda no acostarse boca arriba y dormir de lado con una almohada entre las piernas y bajo el vientre. Entre la semana 22 y 26, se realiza una nueva ecografía con el fin de hacer seguimiento detallado a la anatomía fetal. Además, en esta etapa se puede realizar una ecocardiografía fetal, para medir el flujo sanguíneo a través del corazón, el ritmo cardiaco y las estructuras del corazón del bebé. Un examen que no se debe obviar en el cuidado prenatal es la prueba de glucosa que se programa entre la semana 24 y 28 del embarazo para determinar si se presenta diabetes gestacional, padecimiento que implica niveles altos de azúcar y pone en riesgo la salud de la mamá y el bebé. La cuarta ecografía se efectúa entre las 32 y 34 semanas de embarazo, esta es la ecografía del tercer trimestre y sirve para determinar el peso y la colocación del feto, las características de la placenta y el cordón umbilical y tener una idea clara sobre cómo se desarrollará el parto. Por último, pero no menos importante, se debe recalcar que, en el cuidado prenatal además de las valoraciones de los especialistas, la toma de exámenes y las ecografías también se incluyen los hábitos saludables como la alimentación balanceada y una buena rutina de ejercicios, que no presente un esfuerzo físico desmedido.

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