El monitoreo fetal: los latidos del bebé

 

Antes de la fecha de parto el médico especialista solicitará la realización del monitoreo fetal para conocer las condiciones en las que se encuentra el bebé durante su última etapa de formación dentro del útero.

A partir de la semana 37 de gestación a las futuras madres su médico tratante les debe recomendar la realización de un monitoreo fetal, examen con el que se verificará el ambiente dentro del útero y se hará el monitoreo del ritmo cardíaco del bebé. Para realizar el procedimiento se utiliza un monitor fetal (cardiotocógrafo), el cual por medio de dos bandas con sensores transductores, ubicadas sobre vientre de la madre, registra de forma paralela los latidos del corazón del bebé y la presencia y duración de las contracciones uterinas. En esta prueba también se analiza la variabilidad (ascensos y descensos) de la frecuencia cardíaca del bebe y la respuesta del mismo a las contracciones. El examen tiene una duración aproximada de 20 a 30 minutos y se lleva a cabo mientras la mujer se encuentra en una posición cómoda, puede ser sentada en una silla reclinable o acostada en una camilla. Además de las dos bandas en el vientre, a la madre también se le entrega un trasmisor para que lo presione y se registre el momento en que esta sienta alguno de los movimientos del bebé. Toda la información obtenida durante la prueba se condensa en un software especializado y se ve reflejado en un papel conocido como trazado. En este, el cardiotocógrafo imprime dos líneas serpenteantes correspondientes al ritmo cardiaco del bebé y a las contracciones uterinas. La interpretación de estos resultados la debe realizar un médico especialista y no puede ser comparada con la de una persona mayor, puesto que en adulto la frecuencia cardiaca es lineal mientras que el feto esta debe cambiar cada segundo y además es mucho mayor que la del adulto. Otros de los parámetros que pueden ser determinados con este examen son: el flujo sanguíneo del bebé, la posición fetal, el nivel de oxigenación que tiene el bebé y si existe desprendimiento prematuro de la placenta. La aplicación del monitoreo fetal permite al médico tomar decisiones y verificar el bienestar del bebé dentro del útero; por eso, además de realizarlo en las últimas semanas de embarazo, este control también se efectúa durante el trabajo de parto para estar al tanto de las reacciones del bebé y que el médico pueda actuar de forma inmediata ante cualquier complicación que lleve a un posible sufrimiento fetal.

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