Parto vaginal o cesárea, una elección por el bienestar del bebé

Si se les pregunta a las abuelas su consejo ante la llegada del bebé será tener la experiencia del parto vaginal, también llamado natural o normal. Sin embargo, elegir entre parto vaginal o cesárea muchas veces no es una opción pues existen casos en los cuales la cesárea es la única alternativa para evitar el sufrimiento fetal y que el embarazo llegué a término de la mejor manera posible.

Si se indaga por su significado, el parto hace alusión a parir, acción en la cual se expulsa al feto del vientre materno dando paso a una nueva vida, en ese sentido tanto el parto vaginal como la cesárea cumplen el concepto y aunque la cesárea tiene múltiples detractores es un método seguro que se convierte en la única opción cuando se presentan complicaciones como por ejemplo: pelvis estrecha, un bebé muy grande, placenta previa, parto general, alteraciones en el ritmo cardíaco del bebé, preclamsia, vuelta de cordón umbilical en el cuello del feto, el bebé viene sentado o de costado, entre otros.

En un embarazo saludable y sin complicaciones el parto vaginal no presenta ningún riesgo para la madre o para el bebé y es la mejor opción, no en vano es la forma natural como las mujeres han dado a luz desde hace cientos de años.

En síntesis, el parto vaginal tiene tres etapas, en la primera de ellas comienzan las contracciones y la dilatación del cuello del útero, en la segunda el cuello del útero ha alcanzado los 10 centímetros de dilatación y tras pujar nace el bebé, la tercera etapa se da cuando luego del nacimiento del bebé el útero comienza a contraerse y la mujer expulsa la placenta, este proceso puede durar desde unos pocos minutos hasta media hora.

La cesárea por su parte puede ser programada o de emergencia. Se programa en los casos en los que el especialista considera riesgoso el parto vaginal, por ejemplo: solo algunos de los embarazos gemelares nacen por vía vaginal, la gran mayoría de gemelos y embarazos múltiples nacen por cesárea. También es común que luego de un largo trabajo de parto para un nacimiento vía vaginal, la madre se encuentre exhausta y el bebé comience a tener sufrimiento fetal lo que obligará al médico tratante a realizar una cesárea de emergencia.

El proceso de la cesaría inicia con la anestesia, se adormece la parte inferior del cuerpo y luego tras desinfectar el área el médico realiza un corte horizontal en el abdomen y las diferentes capas de tejido hasta llegar al útero el cual se hace una incisión para sacar al bebé; una vez afuera se procede a cortar el cordón umbilical y el profesional extrae la placenta para comenzar con la sutura.

La recuperación de una cesárea es mucho más dolorosa y prolongada que la de un parto vaginal. Con la cesárea se aumenta el riesgo de sufrir infecciones y se deben tener cuidados especiales hasta que la herida cicatrice dos o tres semanas después del parto.

Independientemente de si se elige entre parto vaginal o cesárea, el nacimiento es un acontecimiento único para las mujeres y en ambos procedimientos, natural o asistido, se debe contar con la presencia de profesionales capaces de tomar decisiones y ayudar a la madre a atravesar uno de los momentos más importantes de su vida.

 

 

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