Embarazo prolongado o parto postérmino

El embarazo prolongado es aquel que ha superado las 42 semanas de gestación poniendo en riesgo el bienestar de la madre y el bebé.

Un embarazo a término está comprendido entre las 37 y las 43 semanas de gestación, cuando se ha superado este tiempo se le denomina embarazo prolongado o parto postérmino, situación que al presentarse puede ocasionar complicaciones para la salud tanto de la madre como del bebé, el cual puede estar incluso en riesgo de muerte.

Entre las complicaciones que se dan en un embrazo prolongado, que se ha superado por una o dos semanas la fecha probable de parto, se encuentra la disminución del líquido amniótico, condición que puede repercutir en defectos de nacimiento, como problemas en el desarrollo de los riñones, además los bajos niveles de líquido amniótico producen una disminución de la función placentaria.

Cabe resaltar que la placenta es un órgano efímero (cuya vida útil oscila entre las 42 semanas) que se desarrolla en el útero y contribuye con la nutrición, respiración y filtro de desechos. Cuando se presenta un embarazo prolongado las funciones de protección de la placenta se ven disminuidas, lo cual se conoce como placenta envejecida, cuyo resultado es la reducción en la cantidad de oxígeno y nutrientes que recibe el bebé.

Otras de las complicaciones que pueden presentarse en un embarazo prolongado son: sufrimiento fetal agudo, mortalidad perinatal, síndrome de aspiración de meconio (la primera deposición del bebé que por la prolongación del embarazo es expulsada dentro de la placenta), disminución del crecimiento fetal y perdida de grasa y traumatismo fetal y materno debido al excesivo tamaño del bebé, en este aspecto se contemplan desgarros, dislocación de hombros y fracturas, entre otros. Además, cuando se presenta esta condición los bebés nacen con la piel frágil (escamosa), el pelo y las uñas más largos.

El embarazo prolongado es una complicación que se presenta aproximadamente en 5 u 8% de los embarazos, la principal causa de esto es el mal cálculo de la fecha probable de parto, es decir que muchos de los embarazos catalogado como prolongados en realidad no lo son y este equivoco puede deberse principalmente a alguno de los siguientes factores: información errónea otorgada por la madre al momento de la verificación de la historia clínica cuando se indaga por la fecha del último periodo menstrual, detección tardía del embarazo (la fecha de parto es más exacta cuando la mujer acude a consultas médicas en la primera etapa del embarazo) y periodos irregulares que dificultan el cálculo.

Para los médicos especialistas la estimación de la edad gestacional es sumamente importante para no otorgar un diagnóstico erróneo, por tal motivo al inicio del embarazo se realiza una ecografía para detectar el embrión y conforme avanza la gestación se toman una serie de medidas al feto, las cuales serán útiles para estimar con mayor precisión la edad gestacional. En estas medidas se contemplan la longitud cefalocaudal (desde la cabeza hasta el final de la espina dorsal) y posteriormente la circunferencia craneal y la longitud femoral en el feto.

Además de los errores en el cálculo de la edad gestacional existen otros factores de riesgo que predisponen y aumentan la probabilidad de un embarazo prolongado, entre estos se encuentran: primiparidad (las madres primerizas presentan tendencia a tener embarazos prolongados), la edad de la madre y el número de embarazos que ha tenido, antecedentes de un embarazo prolongado (puede aumentar hasta en un 50% la probabilidad de tener un embarazo prolongado), obesidad, hipotiroidismo materno, cuello uterino estrecho, hemorragias durante el primer trimestre del embarazo y predisposición genética de la madre.

 

¿Puede prevenirse un embrazo prolongado?

Cuando el especialista tratante tiene certeza de la edad gestacional, por general, para evitar complicaciones pasadas las 42 semanas de gestación se programa el nacimiento, ya sea por la inducción del parto vía vaginal o la realización de una cesárea según lo considere pertinente luego de evaluar las condiciones fetales y el estado de salud de la mamá. Cuando el embrazo ha sido muy prolongado lo habitual es que se realice una cesárea para evitar el sufrimiento materno fetal debido a la macrosomía fetal (bebés muy grandes).

 

 

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