Ecografía 3D: la primera foto del bebé

 

La Ecografía en 3D, además de permitir observar los rasgos físicos del bebé también puede ayudar en la detección de anomalías y malformaciones

 
Siendo un procedimiento sencillo y no invasivo que se recomienda realizar en las diferentes  etapas del embarazo, las ecografías 3D y convencionales son el método idóneo para llevar el control sobre el desarrollo y crecimiento adecuado del feto durante toda la etapa de gestación.
 
Con el paso de los años, el auge en el desarrollo tecnológico y los adelantos científicos, las ecografías han ido evolucionado y al día de hoy permiten la visualización de imágenes mucho más detalladas del bebé, ofreciendo información clínica útil para cualquier embarazo y proporcionando experiencias memorables y únicas para los futuros padres que desde la gestación comienzan a identificar los rasgos y facciones de su bebé.
La ecografía 3D, es la ecografía con volumen tridimensional, que utiliza el volumen del bebé para generar una imagen más real, nítida y detalla de su cuerpo al interior del útero. La realización de este examen se recomienda entre la semana 28 y 32 de gestación, etapa en la cual el bebé tiene mayor contenido de grasa posibilitando así que las imágenes sean mucho más claras.
 
En las imágenes obtenidas por ecografía 3D se logran apreciar rasgos físicos y detalles que no se perciben en las ecografías convencionales, de allí que sean utilizadas como herramienta de diagnóstico para descartar anomalías físicas, como por ejemplo el labio leporino. Además, la imagen 3D permite evaluar en detalle la columna vertebral y detectar defectos a nivel del sistema nervioso.
 
Una de las diferencias más notorias de la ecografía 3D con la ecografía convencional (2D) es que las imágenes observadas en el monitor dejan de ser planas y en escala de grises y cobran mayor realismo; lo que genera una reacción mucho más emotiva por parte de quienes estén observando el procedimiento, por eso es posible afirmar que la ecografía 3D es la primera foto del bebé.
 
En las imágenes tridimensionales los padres logran identificar y contar los dedos del feto y también pueden ver con claridad la forma de las orejas, la boca y la nariz, tres de los rasgos determinantes en la apariencia física del bebé.
 
Aunque las ecografías 3D permiten ver imágenes mucho más nítidas y en los últimos años se han convertido en el procedimiento más esperado por los  futuros padres; los diferentes tipos de ecografías no compiten entre sí. Todas son útiles por lo cual se recomienda la realización de cada una de ellas en una etapa diferente de la gestación, lo que las hace complementarias y sumamente importantes para el control y monitoreo fetal.

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